El Rodeo Chileno: Tradición que Tortura Dos jinetes montados sobre caballos de raza chilena se encargan de perseguir, arrear y atajar a un novillo que corre despavorido en la medialuna. La idea es "enquinchar" al animal, es decir, frenar su carrera golpéandolo contra una zona dispuesta especialmente para el llamado “azote”. Eso es el rodeo chileno, un espectáculo donde los animales no tienen posibilidad de escapar de los golpes y el matrato.

Historia

El rodeo chileno tiene su origen en el siglo XVI, con el entonces Gobernador de Chile, García Hurtado de Mendoza (1535-1609). En esa época se estableció que durante las jornadas del 24 y 25 de julio (fiesta del Apóstol Santiago, patrono de la capital) los huasos arrearan y marcaran al ganado en la Plaza de Armas de Santiago a falta de espacios bien establecidos para el deambular de los animales.

Posteriormente, el Cabildo hizo obligatorio ese rodeo, trasladándose la fecha de realización para el 7 de octubre, festividad de San Marcos.

A fines del siglo XVII la actividad comenzó a regularizarse y a tomar un carácter más competitivo, a expensas del maltrato de los animales utilizados y golpeados en esta práctica. En 1860, el corral cambió su forma rectangular dándole paso a la circunferencia de 20 a 25 metros de radio que se conoce como medialuna.

En 1927, durante el gobierno de Carlos Ibáñez Del Campo, se dictó la ley que rige las “corridas en vaca”, quedando el Rodeo Chileno bajo la tutela de la Dirección de Fomento Equino y Remonta del Ejército, institución que hizo obligatorio que en cada rodeo se corrieran dos series exclusivas para reproductores fina sangre chilena, calidad que se determinaba a través de la inscripción de ellos en los registros genealógicos, a cargo de la Sociedad Nacional de Agricultura.

El rodeo fue legitimado como “deporte nacional” el 10 de enero de 1962, por oficio Nº 269 del Consejo Nacional de Deportes y Comité Olímpico de Chile. Desde entonces, la Asociación de Criadores de Caballos y la Federación del Rodeo Chileno se han encargado de organizar y fomentar esta actividad que esconde crueldad y abuso de poder, donde se utilizan, golpean y maltratan animales con el mero fin de entretener a unas pocas personas.

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